Cuando la lluvia es muda, Pessoa nos sosiega


La lluvia es muda, cuando llueve en silencio. Este es uno de los atributos del agua. Puede ser ruidosa, depende de lo que toca al caer o de la forma del cauce por la que viaja hacia el mar. O puede precipitarse sin ruido, acogida por las hojas de los árboles y por la tierra que la absorbe, sedienta y previsora. Cuando la lluvia es muda, la tierra, sin ruido, procura almacenarla en su seno. Por si en el futuro esa agua callada fuese necesaria.

Y eso mismo le pasa a la poesía, cuando,como esa lluvia, es muda. Si estamos bajo su influjo, nos empapa silenciosamente y nos va penetrando hasta almacenar en nuestra alma palabras que cuando vuelvan a la superficie serán sentimientos

Nuestro invitado de hoy, es, por segunda vez,  Fernando Pessoa.  Poeta lluvioso, que regó nuestras almas con profusión en el poco tiempo que pasó en este mundo. Lo hizo desde la discreción que caracterizó su vida. Por eso afirmaba que vivir es no saber de uno mismo. Y que pensar era saber mal de uno mismo. Esa era su reivindicación de la inconsciencia, como elemento necesario para ser feliz.

Su lluvia es muda. Es pura poesía portuguesa, con reminiscencias de fado, de saudade. También es surrealista y por ello su autor fue capaz de renovar, sin hacer ruido, el verso lusitano.

Sí, su lluvia es muda, un sosegado susurro poético. Y transmite paz, dulzura y armonía. Pero nos llega hasta lo más hondo de nuestro ser. Sutilmente. Allí nos sacude, al revelarnos la viudedad de nuestra alma, cuando gracias a ella, sabemos lo que ignorábamos.

Poesía de Pessoa, música de fado que hace germinar, como cuando la lluvia es muda, nuestras mejores semillas.

Agua cantarina que augura una ubérrima cosecha de frutos de vida.Vamos a impregnarnos de ella, en la magnífica versión de Ángel Crespo

Lorenzo Correa

Visita nuestro rincón de la poesía.

Safe Creative #1608240244452

¡ Síguenos en las redes sociales !

Recibe un email semanal con nuestras publicaciones

Te das de baja cuando quieras.


Deja un comentario